La escuela infantil Fuentelucha enseña a inventar un cuento en tres sencillos pasos

La escuela infantil Fuentelucha enseña a inventar un cuento en tres sencillos pasos

20 noviembre, 2013
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Contar un cuento siempre significa compartir momentos de placer y de alegría con los hijos. La Escuela Infantil Fuentelucha, ha elaborado un pequeño manual para ayudar a las familias en esta práctica llena de tradición.

Inventar cuentos tiene el poder de estimular la imaginación. En el momento de inventar un cuento, no es necesario elaborar una historia con un sólido argumento; es necesario confiar en la capacidad de improvisación para encontrar la historia capaz de hacer sonreír al niño.

Contar un cuento es como poner en funcionamiento cientos de piezas de un precioso mecanismo. Es necesario transmitir un profundo conocimiento del cuento y no interrumpir la narración porque tenemos que releer el texto o detenerla porque no nos acordamos del final.

Usaremos un lenguaje adecuado, relacionado con la edad del niño. Se recomienda que sea simple y claro, esto servirá para favorecer la comprensión de la historia y evitar el cansancio o incluso el aburrimiento.

A los niños pequeños es preferible contarles cuentos con un lenguaje adaptado, sustituyendo las palabras que creamos oportunas por otras más sencillas o por explicaciones. Por ejemplo, si en un cuento aparece “un portón” lo sustituiremos por “una puerta muy grande”. Tampoco debemos desaprovechar la ocasión de ampliar su conocimiento del léxico, y es más fácil aprender nuevas palabras que están asociadas a algo concreto y que el niño oirá en reiteradas ocasiones, que aprenderlas de forma aislada.

Podemos utilizar la pausa y la entonación para mantener el interés y la atención. Cuando paramos al final de una frase o entre dos palabras, estamos indicando que lo que diremos a continuación tiene un valor o significado especial. De igual modo, un cambio de entonación indica que aparece un elemento sorpresa que afectará al desarrollo de la historia.

Las descripciones poco detalladas permiten que el niño deje volar su imaginación. Cuando contamos un cuento, es suficiente con hacer referencia a los rasgos más destacados, vuestro hijo puede completar el resto con su imaginación y nuestra ayuda si es preciso. Por ejemplo, es suficiente decir que “era un castillo muy grande” y no es necesario explicar que tenía trescientas ventanas, un puente levadizo, grandes salones, inmensas torres…… Pero si está muy interesado en el cuento y no se imagina aquello a lo que hacemos referencia, y nos pide más información debemos dársela. Por ejemplo: “¿cómo era la bruja?” – Era una bruja muy fea, muy fea, que tenía un gorro negro que acababa en punta; vivía en una casa muy grande y horrorosa…

Como en tantas otras cosas, debemos intentar transmitir entusiasmo con lo que hacemos. Es importante recordar lo positivo que resulta contar cuentos a menudo a los niños y la enorme ilusión que eso les supone.
Los niños escuchan mucho más atentamente un cuento contado que un cuento leído. Narrar un cuento nos permite mucha más espontaneidad que leerlo. Nuestros ojos se encuentran continuamente con los del niño, su expresión responde a la nuestra y la relación se estrecha de forma insospechada. En ocasiones emplearemos algunas estrategias para que no se rompa ese encanto. La mayoría son recursos expresivos, como el uso de pausas y de entonaciones. Una forma de despertar el interés es incluir el nombre del niño en el relato y darle un papel especial e inesperado en la historia

Cuenta un cuento en tres sencillos pasos:

Primer paso: describir la situación. Será la introducción del cuento. La situación puede hacer referencia a temas reales, por ejemplo que a tu hijo se le haya caído un diente, o imaginarios, como podría ser un viaje a Marte.

Segundo paso: identificar a los personajes, los lugares y otras cosas significativas que aparezcan en la historia. El niño debe identificarse con los hechos, los personajes y las relaciones que se establecen entre ellos. Esto hace que tu hijo establezca un vínculo entre el cuento que escucha y su propia realidad.

Último paso: presentar el desenlace. Haz que tu hijo participe, que te proponga un final para la historia. Y recuerda: no sólo tienes que inventar tú los cuentos, deja que tu hijo lo haga contigo, le encantará participar.

Rosario Villalón Mariño
Directora E.I. Fuenteluch

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